CHIQUIZNAQUE.
Mi so[15] Trampagos, ¿es posible sea
Voacé[16] tan enemigo suyo,
Que se entumbe, se encubra y se trasponga
Debajo de esa sombra bayetuna
El sol hampesco?[17] So Trampagos, basta
Tanto gemir, tantos suspiros bastan:
Trueque voacé las lágrimas corrientes
En limosnas y en misas, y oraciones
Por la gran Pericona, que Dios haya,