Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de Tontonela: hombre de quien hay fama que le llegaba la barba á la cintura.
BENITO.
Por la mayor parte los hombres de grandes barbas son sabiondos.
GOBERNADOR.
Señor regidor Juan Castrado, yo determino, debajo de su buen parecer, que esta noche se despose la señora Teresa Castrada, su hija, de quien yo soy padrino; y en regocijo de la fiesta, quiero que el señor Montiel muestre en vuestra casa su retablo.
JUAN.
Eso tengo yo por servir al señor gobernador, con cuyo parecer me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario.
CHIRINOS.
La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga primero nuestro trabajo, asi verán las figuras como por el cerro de Úbeda. ¿Vuestras mercedes, señores justicias, tienen conciencia y alma en esos cuerpos? Bueno seria que entrase esta noche todo el pueblo en casa del señor Juan Castrado, ó como es su gracia, y viese lo contenido en el tal retablo; y mañana cuando quisiésemos mostralle al pueblo, no hubiese ánima que le viese: no señores, no señores, ante omnia nos han de pagar lo que fuere justo.
BENITO.