¡Jesus, qué parecidos son los de la carga al sacristan Reponce, y el barbero de la plazuela!
CRISTINA.
Mira, señora, que donde hay demonios no se ha de decir Jesus.
SACRISTAN.
Digan lo que quisieren, que nosotros somos como los perros del herrero, que dormimos al són de las martilladas: ninguna cosa nos espanta ni turba.
LEONARDA.
Lléguense á que yo coma de lo que viene de la canasta, no tomen menos.
ESTUDIANTE.
Yo haré la salva y empezaré por el vino.
(Bebe.)