CRISTINA.

Basta, que tambien los diablos son poetas.

BARBERO.

Y aun todos los poetas son diablos.

PANCRACIO.

Dígame, señor mio, pues los diablos lo saben todo, ¿dónde se inventaron todos estos bailes de la zarabanda, zambapalo, y de ello me pesa con el famoso del nuevo escarramán?

BARBERO.

¿Á dónde? en el infierno: allí tuvieron su orígen y principio.

PANCRACIO.

Yo asi lo creo.