PERO DIAZ.

Ea, dejadme, Marisantos, que no tengo de beber, ni comer, ni dormir, ni sosegar un punto viendo estas cosas.

MARISANTOS.

Pues Pero Diaz, un hombre como vos y de vuestro entendimiento ¿se ha de pudrir de manera que pierda el comer, ni tomar tanta pena?

PERO DIAZ.

Pues ¿no me la ha de dar, si hubo poeta que tuviese atrevimiento de escribir esta copla?

Jugando estaban, jugando,

y aun al ajedrez, un dia

el famoso Emperador

y el rey moro de Almería.