Ese podrido se va á satírico. Pónganle en la boca del estómago, porque detenga, un emplasto de mozos de sastre, y sahúmenle con diez pelos de las cejas de Celestina[58].

RECTOR.

Pues de aquí veo yo mas de cuatro.

SECRETARIO.

«Aquí hay ciertas viejas que se pudren de que las gallinas de sus vecinas ponen mas gordos huevos y crian mejores pollos.»

RECTOR.

Esas son pudriciones baladies; y á esas viejas échenles unos polvos de hijos pajizos.

SECRETARIO.

«Tambien hay dos casados, que el marido se pudre porque su mujer tiene los ojos azules, y ella se pudre porque el marido tiene la boca grande.»

RECTOR.