¿Si es mi mujer? ¿Por qué lo pregunta vuestra merced?
SECRETARIO.
Pregúntolo, porque la ve llevar presa vuesa merced, y se está con esa flema.
VILLAVERDE.
Pues ¿no tengo de estar?
SECRETARIO.
¿Cómo estar? pesia á mí. No me diga eso, que arrojaré los papeles y me hará perder la paciencia. Pues un hombre como vuesa merced, tan honrado, ¿no tiene obligacion de sentir la desgracia de su mujer?
VILLAVERDE.
Podrido está el amigo; no os escapareis del hospital. ¡Hola, ministros!
(Métenle los ministros.)