Tome, señor procurador, estos doscientos ducados; y doy palabra á usted que aunque me costára cuatrocientos, holgárame que fuera la cuchillada de otros tantos puntos.
PROCURADOR.
Usted ha hecho como caballero en dársela, y como cristiano en pagársela; y yo llevo el dinero, contento de que me descanse y él se remedie.
ROLDAN.
¡Ah, caballero! ¿es usted procurador?
PROCURADOR.
Sí soy, ¿qué manda usted?
ROLDAN.
¿Qué dinero es ese?
PROCURADOR.