SARMIENTO.
Ya estoy cubierto.
ROLDAN.
Señor mio: yo soy un pobre hidalgo; aunque me he visto en honra: tengo necesidad; y he sabido que usted ha dado doscientos ducados á un hombre á quien ha dado una cuchillada; y por si usted tiene deleite en darlas, vengo á que usted me dé una adonde fuere servido, que yo lo haré con cincuenta ducados menos que otro.
SARMIENTO.
Si no estuviera tan mohino me obligára á reir. ¿Usted dícelo de veras? Pues venga acá, ¿piensa que las cuchilladas se dan sino á quien las merece?
ROLDAN.
Pues ¿quién las merece como la necesidad? ¿No dicen que tiene cara de hereje? ¿Pues dónde estará mejor una cuchillada que en la cara de un hereje?
SARMIENTO.
Usted no debe de ser muy leido: que el proverbio latino no dice, sino que necesitas caret lege, que quiere decir, que la necesidad carece de ley.