BEATRIZ.

¡Marido, marido!

SARMIENTO.

¿Qué quereis, mujer?

BEATRIZ.

Echadme de aquí este hombre con los diablos: que reviento por hablar.

SARMIENTO.

Mujer, tened paciencia: que hasta cumplidos los dichos siete años no puede salir de aquí: porque he dado mi palabra, y estoy obligado á cumplirla, ó no seré quien soy.

BEATRIZ.

¿Siete años? Primero veré yo mi muerte. ¡Ay, ay, ay!