Á ello, hijos, á ello:

No se pueden alabar

Otras ninfas, ni otros rufos,

Que os puedan igualar.

¡Ó qué desmayar de manos!

¡Ó qué huir, y qué juntar!

¡Ó qué nuevos laberintos!

Donde hay salir, y hay entrar.

Muden el baile á su gusto,

Que yo le sabré tocar