¡Qué de temores aumenta!
¡Qué de preñados aborta!—
En esto se llegó al templo
Del fénix santo que en Roma
Fué abrasado, y quedó vivo
En la fama y en la gloria.
Á la imágen de la vida,
Á la del cielo Señora,
Á la que por ser humilde,
Las estrellas pisa ahora: