Tras esto acudieron otros diciéndole tantas injurias y muecas, que Lope tuvo por bien de callar; pero los mozos de mulas lo tuvieron tan á mal, que si no fuera por el huésped que con buenas razones los sosegó, allí fuera la de Mazagatos, y aun con todo eso no dejaran de menear las manos, si á aquel instante no llegara la justicia y los hiciera recoger á todos.
Apénas se habian retirado, cuando llegó á los oidos de todos los que en el barrio despiertos estaban, una voz de un hombre que sentado sobre una piedra frontero de la posada del Sevillano, cantaba con tan maravillosa y suave armonía, que los dejó suspensos, y les obligó á que le escuchasen hasta el fin. Pero el que mas atento estuvo fué Tomas Pedro, como aquel á quien mas le tocaba, no solo el oir la música, sino entender la letra, que para él no fué oir canciones, sino cartas de escomunion que le congojaban el alma, porque lo que el músico cantó, fué este romance.
¿Dónde estás que no pareces,
Esfera de la hermosura,
Belleza á la vida humana
De divina compostura?
Cielo impíreo, donde amor
Tiene su estancia segura;
Primer moble que arrebata
Tras sí todas las venturas: