Berganza. Estas de los latines y romances, que yo comencé y tú acabaste.

Cipion. ¿Al murmurar llamas filosofar? así va ello: canoniza, canoniza, Berganza, á la maldita plaga de la murmuracion, y dale el nombre que quisieres, que ella dará á nosotros el de cínicos, que quiere decir perros murmuradores; y por tu vida que calles ya, y sigas tu historia.

Berganza. ¿Cómo la tengo de seguir si callo?

Cipion. Quiero decir que la sigas de golpe, sin que la hagas que parezca pulpo, segun la vas añadiendo colas.

Berganza. Habla con propiedad, que no se llaman colas las del pulpo.

Cipion. Ese es el error que tuvo el que dijo que no era torpedad ni vicio nombrar las cosas por sus propios nombres, como si no fuese mejor, ya que sea forzoso nombrarlas, decirlas por circunloquios y rodeos, que templen la asquerosidad que causa el oirlas por sus mismos nombres: las honestas palabras dan indicio de la honestidad del que las pronuncia ó las escribe.

Berganza. Quiero creerte, y digo que no contenta mi fortuna de haberme quitado de mis estudios, y de la vida que en ellos pasaba tan regocijada y compuesta, y haberme puesto atraillado tras de una puerta, y de haber trocado la liberalidad de los estudiantes en la mezquindad de la negra, ordenó de sobresaltarme en lo que ya por quietud y descanso tenia: mira, Cipion, ten por cierto y averiguado, como yo lo tengo, que al desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra: dígolo porque la negra de casa estaba enamorada de un negro, asimismo esclavo de casa, el cual negro dormia en el zaguan que es entre la puerta de la calle y la de en medio, detras de la cual yo estaba, y no se podian juntar sino de noche, y para esto habian hurtado ó contrahecho las llaves; y así las mas de las noches bajaba la negra, y tapándome la boca con algun pedazo de carne ó queso, abria al negro con quien se daba buen tiempo, facilitándolo mi silencio, y á costa de muchas cosas que la negra hurtaba: algunos dias me estragaron la conciencia las dádivas de la negra, pareciéndome que sin ellas se me apretarian las ijadas, y daria de mastin en galgo; pero en efecto, llevado de mi buen natural, quise responder á lo que á mi amo debia, pues tiraba sus gajes y comia su pan, como lo deben hacer no solo los perros honrados, á quienes se les da renombre de agradecidos, sino todos aquellos que sirven.

Cipion. Esto sí, Berganza, quiero que pase por filosofía, porque son razones que consisten en buena verdad y en buen entendimiento; y adelante, y no hagas soga, por no decir cola, de tu historia.

Berganza. Primero te quiero rogar me digas, si es que lo sabes, qué quiere decir filosofía; que aunque yo la nombro, no sé lo que es; solo me doy á entender que es cosa buena.

Cipion. Con brevedad te lo diré. Este nombre se compone de dos nombres griegos, que son: filos y sofia: filos quiere decir amor, y sofia la ciencia: así que filosofía significa amor de la ciencia, y filósofo, amador de la ciencia.