--¿Qué busca, hermano? ¿Es por ventura criado de alguno de los huéspedes de casa?

--No soy criado de ninguno, sino vuestro--respondió Avendaño, todo lleno de turbación y sobresalto.

La moza, que de aquel modo se vio responder, dijo:

--Vaya, hermano, norabuena; que las que servimos no hemos menester criados.

Y llamando a su señor le dijo:

--Mire, señor, lo que busca este mancebo.

Salió su amo y preguntóle qué buscaba. El respondió que a unos caballeros de Burgos que iban a Sevilla, uno de los cuales era su señor, el cual le había enviado delante por Alcalá de Henares, donde había de hacer un negocio que les importaba, y que junto con esto le mandó que se viniese a Toledo y de esperase en la posada del Sevillano, donde vendría a apearse, y que pensaba que llegaría aquella noche, o otro día, a más tardar. Tan buen color dió Avendaño a su mentira, que a la cuenta del huésped pasó por verdad, pues le dijo:

--Quédese, amigo, en la posada; que aquí podrá esperar a su señor hasta que venga.

--Muchas mercedes, señor huésped--respondió Avendaño---, y mande vuesa merced que se me dé un aposento para mí y un compañero que viene conmigo, que está allí fuera; que dineros traemos para pagarlo tan bien como otro.