BENITO.--Mirad, escribano Pedro Capacho; haced vos que me hablen a derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que sois leído y escribido, podéis entender esas algarabías de allende, que yo, no.

JUAN.--Ahora bien, ¿contentarse ha el señor autor con que yo le dé adelantados media docena de ducados? Y más, que se tendrá cuidado que no entre gente del pueblo esta noche en mi casa.

CHANFALLA.--Soy contento; porque yo me fío de la diligencia de vuesa merced y de su buen término.

JUAN.--Pues véngase conmigo, recibirá el dinero y verá mi casa y la comodidad que hay en ella para mostrar ese Retablo.

CHANFALLA.--Vamos, y no se les pase de las mientes las calidades que han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso Retablo.

BENITO.--A mi cargo queda eso, y séle decir que por mi parte puedo ir seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde; cuatro dedos de enjundia de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi linaje: miren si veré el tal Retablo.

CAPACHO.--Todos le pensarnos ver, señor Benito Repollo.

JUAN.--No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho.

GOBERNADOR.--Todo será menester, según voy viendo, señores Alcalde, Regidor y Escribano.

JUAN.--Vamos, autor, y manos a la obra; que Juan Tostado me llamo, hijo de Antón Tostado y de Juana Macha; y no digo más en abono, y seguro que podré ponerme cara a cara y a pie quedo delante del referido Retablo.