—¿Qué? ¿Aquello que comentamos de la insensibilidad con que recibió la muerte de su hijo...?

—Sí.

—¿Y qué tiene que ver esto con aquello? Por Dios, Tula...

—Que a mí aquello me llegó al fondo del alma, me hirió profundamente y quise averiguar la raíz del mal...

—Tu manía de siempre...

—Sí, ya me decía el pobre tío que yo era como Eva, empeñada en conocer la ciencia del bien y del mal.

—¿Y averiguaste...?

—Que a aquel... hombre...

—¿Ibas a decir...?

—Que a aquel hombre, digo, le estorbaba el niño para más cómodamente disponer de su mujer. ¿Lo entiendes?