—Lo adiviné. Pues bien, Augusto, cásate y cásate cuanto antes.
—Pero ¿con cuál?
—¡Ah!, pero ¿hay más de una?
—Y ¿cómo has adivinado también esto?
—Muy sencillo. Si hubieses preguntado: pero ¿con quién?, no habría supuesto que hay más de una ni que esa una haya; mas al preguntar: pero ¿con cuál?, se entiende con cuál de las dos, o tres, o diez, o ene.
—Es verdad.
—Cásate, pues, cásate, con una cualquiera de las ene de que estás enamorado, con la que tengas más a mano. Y sin pensarlo demasiado. Ya ves, yo me casé sin pensarlo; nos tuvieron que casar.
—Es que ahora me ha dado por dedicarme a las experiencias de psicología femenina.
—La única experiencia psicológica sobre la Mujer es el matrimonio. El que no se casa, jamás podrá experimentar psicológicamente el alma de la Mujer. El único laboratorio de psicología femenina o de ginepsicología es el matrimonio.
—Pero ¡eso no tiene remedio!