en las brumas perdida de la idea,

perdida allá en las notas de la música

que según dicen cantan las esferas;

y yacía mi cuerpo solitario

sin alma y triste errando por la tierra.

Nacidos para arar juntos la vida

no vivían; porque él era materia

tan sólo y ella nada más que espíritu

buscando completarse, ¡dulce Eugenia!

Mas brotaron tus ojos como fuentes