—¡Comedia también!
—Pues ¿qué es lo real, lo verdadero, lo sentido?
—Y ¿quién te ha dicho que la comedia no es real y verdadera y sentida?
—¿Entonces?
—Que todo es uno y lo mismo; que hay que confundir, Augusto, hay que confundir. Y el que no confunde se confunde.
—Y el que confunde también.
—Acaso.
—¿Entonces?
—Pues esto, charlar, sutilizar, jugar con las palabras y los vocablos... ¡pasar el rato!
—¡Ellos sí que lo estarán pasando!