Doña Marta.—Dejémosle venir, Pedro... Porque yo le veo venir...
Don Pedro.—¡Y yo! ¿Y ella?
Doña Marta.—A ella ya iré preparándole yo por si acaso...
Don Pedro.—Y esa relación...
Doña Marta.—¿Pero no ves, hombre de Dios, que lo que busca es romperla? ¿No lo conoces?
Don Pedro.—Sin duda. Pero esa ruptura tendrá que costarle algún sacrificio...
Doña Marta.—Y aunque así sea... Tiene mucho, mucho, y aunque sacrifique algo...
Don Pedro.—Es verdad...
Doña Marta.—Tenemos que redimirle, Pedro; nos lo piden sus padres...
Don Pedro.—Y hay que hacer que nos lo pida también nuestra hija.