UN VIAJE
A LA REPÚBLICA ARGENTINA
EN EL SIGLO XXI
Residía en Madrid. El reloj eléctrico y a la vez calendario perpetuo de mi despacho señalaba y anunciaba las 5 de la tarde del 9 de mayo de 2003. Me acerqué al teléfono y pedí comunicación telefónica y neumática con la Compañía del expreso hispano-argentino.
—¿Qué quiere? —murmuró el reóforo a mi oído.
—Un billete de ida y vuelta a Buenos Aires. ¿Cuánto es?
—Mil quinientas pesetas.