CADMO Y HERMIONE CONVERTIDOS EN SERPIENTES.

Cadmo ignoraba que su hija y tierno nieto[53] hubiesen sido recibidos en el número de los Dioses marinos; y penetrado del dolor que le causaban los infortunios de su familia, y prodigios que habia visto, abandona la ciudad que construyó, como si ella y no su adversa fortuna fuera la causa de tantas desgracias; y despues de andar vagando largo tiempo, llegó á la Iliria[54] con su esposa, que jamas se separaba de su lado. Agoviados ambos, así de sus desgracias como del peso de los años, hablaban un dia de las calamidades de su familia, y de los trabajos que habian experimentado, quando dixo Cadmo:

(54) Cadmo y Hermione se retiran á la Iliria, y
son transformados en serpientes.

„¿Estaria por ventura consagrado á algun Dios el dragon que al entrar yo en Grecia maté con una flecha,[55] y cuyos dientes, como semilla nueva, esparcí en la tierra? porque si lo estaba, y los Dioses en venganza me castigan de este modo, yo les ruego que me conviertan en serpiente.” Apenas acabó esta súplica quando se extiende su vientre, siente crecer duras escamas en la piel, cubrirse de verdinegras manchas; al fin cae de pechos en la tierra, y juntándose sus piernas, forman una larga cola. Tiende los brazos, que solo conservaba; y llorando aun como hombre: „Llégate esposa la mas desdichada, dixo; llégate, compadécete de mí; y mientras exîste algo de mi antigua forma, tócame, y recibe la mano que aun queda ilesa, antes que acabe de convertirme en dragon.” Queria proseguir; pero hendiéndosele la lengua en dos partes,[56] no pudo articular otra palabra por mas esfuerzos que hacia, ni explicarse de otro modo que con silbidos, que era la voz que únicamente le dexó la naturaleza. „Querido Cadmo, exclama Hermione hiriéndose el pecho con las manos, dexa esa figura monstruosa. ¿Qué es esto, esposo mio? ¿Qué se han hecho tus pies, tus hombros y tus brazos? ¿Qué tu color y tu rostro? ¿Y qué todo tu cuerpo? ¿Por qué, ó Dioses celestiales, no me convertis á mí tambien en culebra?” Mientras Hermione hablaba así, Cadmo lamia el rostro de su esposa; y conociendo aun el amado seno, la abrazaba, y como antes, queria llegar á su cuello. Sus compañeros, que estaban presentes, se asombraron de ver á los dos súbitamente convertidos en serpientes: estas, despues de halagarlos, se fueron arrastrando por tierra, una junto á otra con los cuellos levantados, hasta entrar en un cercano bosque; pero ni huyen de los hombres, ni les pican, acordándose con placer de lo que antes fueron.

(55) Perséo presenta la cabeza de Medusa á Atlante,
que al verla queda transformado en montaña.

FÁBULA VII.

ATLANTE TRANSFORMADO EN MONTAÑA.

Consolábales en esta transformacion la memoria de su nieto Baco, tan reverenciado en la India, que acababa de sojuzgar, como en la Grecia toda, donde le edificaban templos. Solo quedaba de los despreciadores de Baco, Acrisio, hijo de Abante, que prohibia en su reyno la adoracion de aquel, con las armas en la mano, negando que fuese Baco hijo de Júpiter, y que este, transformado en lluvia de oro,[57] hubiese en Dánae procreado á Perséo. Pero se arrepintió bien pronto (¡tan grande es la fuerza de la verdad!) así de haber profanado á Baco, como de no reconocer á su nieto; pues el uno[58] estaba ya en el número de los inmortales, y al otro[59] vió volar ligeramente, llevando en señal del triunfo la cabeza poblada de víboras que habia cortado á Medusa. Al pasar así por las arenas de la Libia, cayeron algunas gotas de sangre de la cabeza de aquel monstruo, y de cada una animó la tierra una serpiente, y esta es la causa por que abunda tanto de ellas aquel pais.[60]