En vista de una manifestacion tan esplicita y terminante ¿cuál fué la conducta del nuevo Imperio Brasilero, recien emancipado?

Ni mas ni menos que la de su antecesor. Hallándose la plaza bajo el poder de las fuerzas brasileras, no habiendo freno alguno que contuviera al Emperador, ni á su Ministerio, se contestó al comisionado de Buenos Aires, que era necesario desengañarse que la provincia de Montevideo queria, y era su voluntad, permanecer incorporada al Imperio.

Sabido es como terminó esta cuestion que fué sellada con sangre en los campos de Ituzaningo. La Convencion de Paz, celebrada en 27 de Agosto de 1828, parece que debiera haber contenido desde entonces al Brasil en su carrera insidiosa y tendencia constante á apoderarse de nuevo de aquel Estado, cuya independencia acababa de reconocer solemnemente por el dicho tratado, cuyo artículo primero estaba concebido en estos términos:—

“En nombre de la santísima é indivisible Trinidad.”


Artículo 1.º

“Su Magestad el Emperador del Brasil declara la Provincia de Montevideo, llamada hoy Cisplatina, separada del territorio del Imperio del Brasil, para que pueda constituirse en Estado libre é independiente de toda y cualquier nacion, bajo la forma de gobierno que juzgue conveniente á sus intereses, necesidades y recursos.”

Pero siguiendo nuestras investigaciones, veamos cual era su marcha y sus intenciones muy pocos meses despues de hecha la ratificacion en el Rio Janeiro. Para averiguarlo, comparemos su contenido con el de las instrucciones secretas dadas al marqués de Santo Amaro, por el Sr. Calmon du Pin é Almeida, al pasar á Europa como Embajador Especial de S. M. Don Pedro I, en su mision de monarquizar las repúblicas vecinas, cuyo artículo 7.º dice testualmente:

“7.º En cuanto al nuevo Estado Oriental ó á la Provincia Cisplantina, que no hace parte del territorio Argentino, que estuvo incorporado al Brasil y que no puede existir independientemente de otro estado, V. E. tratará oportunamente y con franqueza de probar la necesidad de incorporarle otra vez al Imperio. Es el único lado vulnerable del Brasil. Es dificil, sino imposible reprimir las hostilidades recíprocas, y obtar la mùtua impunidad de los habitantes malhechores de una y otra frontera. Es el límite natural del Imperio, es el medio eficaz de remover ulteriores motivos de discordia entre el Brasil y los Estados del Sud.”

Este mismo marqués de Santo Amaro es, como lo ha dicho un inteligente amigo nuestro, el mismo célebre vizconde de Abrantes, quien no contento del resultado de sus primeras tentativas, pasó personalmente á Europa en 1845, á desenvolver con tanta habilidad como poco éxito los planes bosquejados en esas instrucciones secretas entonces, famosas hoy en las repúblicas todas de Sud América.