De algunos años á esta parte, las cuestiones entre esta República y el Imperio, han despertado del letargo en que habian yacido por algun tiempo, y á estar á lo que nos enseña la esperiencia, es de suponerse que ellas no terminarán sino despues de que el vecino Imperio haya esplotado todos los medios de quedar poseedora del territorio disputado.

Al estender hácia ese lado nuestra vista, la veremos constante, segun su política, ya sea instigando á la invasion á los indigenas, ya enviando sus propias fuerzas á desalojar á los bolivianos de la márgen derecha del Rio Paraguay, violando sus fronteras, á fin de alegar mañana el uti possedetis en apoyo del derecho que hoy pretende tener. Su pretension al Norte de la Bahía Negra, perteneciente á Bolivia, es una, entre muchas, de las cuestiones pendientes con ese Estado.

Volviéndonos hácia el Paraguay, que es el punto que hoy llama mas directamente su atencion, vemos reproducirse la misma táctica de invasiones sobre la frontera paraguaya, efectuadas ya por la instigacion á los indígenas, ya por sus propias fuerzas, con el mismo objeto que tiene en vista su política sobre la frontera Boliviana.

Sin remontarnos á los primeros tiempos, ni ocuparnos del aislamiento absoluto de esa República, cuya historia nos es imperfectamente conocida; ya en Agosto de 1850, vimos las fuerzas de Matogroso apoderándose por sorpresa de la isla de Pan de Azucar, márgen izquierda del rio Paraguay, no obstante hallarse en aquel momento pendiente un arreglo de límites de aquella frontera, ocupacion por sorpresa que, decia el Presidente Pimentel habia efectuado, para policiar la frontera del Brasil. Poco despues le vemos, aspirar ya á la ribera derecha del Apa, de que no ha mucho acaba de posesionarse, y cuya márgen izquierda se halla ocupada hoy por las guarniciones Paraguayas. El Brasil alega hoy derechos á aquel rio.

Entre tánto que, el Imperio del Brasil, nos presenta este espectáculo, en el que aparece estendiéndose continuamente, robusteciendo sus dimensiones gigantescas con la absorcion de los territorios vecinos, por una coincidencia que nace del hecho mismo, las Repúblicas vecinas tienden á debilitarse, agregándose á sus contínuas subdivisiones interiores, la tendencia espansiva del vecino Imperio.

Este cuadro de la política brasilera, ha sido bosquejado hàbilmente por nuestro amigo D. Nicolás Calvo, en las siguientes líneas que extractamos de su interesante artículo, Coincidencias políticas, y que reproducimos en este escrito por cuanto ellas comprueban cuanto dejamos espuesto sobre el particular.

“Ninguno de sus vecinos, dice, se ha libertado de esas absorciones sucesivas: algo hemos dejado todos en sus garras, como vamos á probarlo con hechos irrecusables.

“El Estado Oriental—“sin invocar intrigas añejas”, olvidando por un instante á Da. Carlota y á la Cisplatina, trasladándonos á nuestra época, en nuestros propios dias, se vé envuelto en una série de Tratados leoninos, firmados TODOS el dia 12 de octubre de 1851 en Rio Janeiro.

“Tratado de Alianza.

“Tratado de Comercio y Navegacion.