Respecto á la primera, ridículo seria creer que para dirimirla se hiciese una ostentacion tan notable, y se echase mano del argumento tan convincente de una poderosa escuadra. Esto es tanto mas razonable cuanto, como es sabido, el Brasil no ha dado un solo paso prévio para transarla, y cuando, segun toda probabilidad, ninguna dificultad habria opuesto el Gobierno Paraguayo para arribar á un arreglo amistoso.

En cuanto á la segunda cuestion, las pretensiones del Brasil, carecen de todo sentimiento de justicia, y la política que él sigue respecto á la navegacion fluvial del Amazonas, es el argumento mas incontestable que hace resaltar la palpitante injusticia con que apela á la lógica irrevocable del cañon para alegar derechos, que el niega y desconoce en aquella parte de su territorio.

A fuer de Estado ribereño, el Brasil pretende el derecho de atravesar por el territorio Paraguayo, con sus buques de guerra, lo cual es del todo contrario á la práctica internacional, que como lo hemos demostrado ya, ha sido sancionada por las naciones mas poderosas y consignada en tratados, que hemos citado anteriormente.

Respecto á la navegacion mercante, el Paraguay ha manifestado siempre su acquiescencia á conceder el tránsito libre, sin mas reserva, que conozcamos hasta ahora, que la manifestacion de que antes de entrar en el definitivo acuerdo de dicha concesion, deseaba quedase ajustado con el Brasil el tratado de límites, por cuanto la fijacion de ellos es indispensable, como garantía única de los perjuicios que puede ocasionarle la navegacion brasilera por el rio Paraguay, habiendo podido agregar, y como único salvaguardia de las pretensiones que no dejaria de hacer valer en adelante sobre nuevos puntos de su territorio.

En cuanto á la tercera cuestion, la de límites, las manifestaciones repetidas del Gobierno del Paraguay, sobre el particular, muestran hasta que punto se halla dispuesto á un arreglo definitivo.

Ahora bien, tomando todos los hechos, y apreciándolos en su justo valor, no es posible dejar de impresionarse dolorosamente respecto á las intenciones que guian al Brasil, al dirigirse al Paraguay apoyado por una poderosa escuadra.

Necesario es convencerse que bajo las apariencias de cuestion política el Brasil se prepara allí, como en el Estado Oriental, á desarrollar una otra política de conveniencia y de preponderancia, asegurándose privilegios que le habiliten á desenvolver una influencia mayor aun sobre la política del Rio de la Plata.

Aparte de los bien fundados temores que deben abrigarse del ensanche de límites que pretende el Brasil, este ensanche es perjudicial á las repúblicas vecinas, porque el robustecimiento del poder del imperio se hace á costa de ellas, y tiende á romper el equilibrio que hoy existe entre los poderes Sud Americanos, equilibrio que puede decirse ha perdido ya en gran parte su fiel, y que recibiria su último golpe si las pretensiones del Brasil llegasen á realizarse, porque como lo ha observado muy oportunamente nuestro amigo D. Nicolas Calvo.

“No es posible negar que està roto el equilibrio político por la inmensa superioridad de riqueza, de fuerza y de medios de que el Brasil dispone comparativamente á sus vecinas. El Brasil bajo el punto de vista del poder, es la Rusia de Sud América; sus escuadras representan solas veinte veces las de las potencias limitrofes, sus ejércitos regulares y sus tesoros, sus estadistas y diplomáticos están á la altura de sus designios, y de cierto que si echamos la vista á su alrededor y sobre nosotros mismos, el ànimo se sobrecoge y estremece al pensar que un dia pudiese absorverse el Estado Oriental y conquistar el Paraguay, porque entonces ya no se trataria de mantener un equilibrio quimérico, sino de salvarnos de un peligro real.”

Intereses de otro órden y no menos trascendentales, nos ponen en el caso de no desentendernos de una cuestion en la cual estamos vitalmente interesados, y cuya solucion puede llegar á sernos fatal, bajo cualquier punto de vista que se la considere.