La misma desgraciada suerte han corrido los soldados blandengues, que fueron destinados á aquellas guardias, porque es cosa demasiado cierta y averiguada, que en falta de las propiedades que arraigan á los hombres y familias, en cuanto termina la ocupacion que les dá su subsistencia, vagan por las campañas con la misma facilidad que lo hacen los Arabes ó los Pampas. Esta experiencia tiene menguada sobremanera nuestra campaña, y es la razon porque el soldado debe ser al mismo tiempo vecino y propietario, con documento feaciente, para que pueda él y sus descendientes quedar á cubierto de la codicia de los pudientes.
Cuando la poblacion se halle en estado de recibir á los que han de habitarla, se convida á los que voluntariamente quieran establecerse en ella: que estoy seguro lo solicitarán mas que habitaciones tenga, por el interes de la propiedad, y lo feráz del terreno, con otros alicientes que el gefe ya podrá presentarles de acuerdo con el Superior Gobierno.
En estos tiempos de ilustracion, en que los hombres han conocido sus derechos, y la liberalidad conduce las acciones humanas, debe desaparecer de entre nosotros el odioso feudalismo en que sucumben las naciones bárbaras: y que por un modo indirecto desgraciadamente, se halla de asiento en nuestras campañas, con demasiada preponderancia, y es causa de que, hallándose dispersas nuestras gentes, sin pueblos, sin civilizacion ni trato, no disten grados y se resientan de la misma barbaridad y costumbres de nuestros limítrofes del sud. Me es forzoso repetir, lo que en mi memoria de 26 de Noviembre de 1811 expuse á este propósito, á saber:—
"Que el hombre aislado y reducido á sí mismo, se hace salvaje y feroz, huye de todo trabajo que no sea el que necesita para buscar su sustento, y no acostumbrado á obedecer ni á sufrir dependencia, prefiere siempre los medios de violencia á los de suavidad y dulzura cuando pretende: así mas presto roba que pide. Se hace duro é insensible, y como está concentrado en si, no es capaz de espíritu público, ni los resortes de la política pueden obrar sobre él. Es preciso, pues, que el Gobierno ponga los principios de adhesion que estas partes separadas necesitan, para formar una masa sólida y capaz de resistencia. ¿Y como podrá hacerlo, sino acercando los hombres unos á otros, y acostumbrándolos á ocurrir mutuamente á sus necesidades, poniendo en movimiento los deseos de gozar y de sobresalir, de que inmediatamente precede la emulacion y la aplicacion que hacen florecer la agricultura, la industria y las costumbres?"
"Si las poblaciones facilitan estas ventajas, el comercio adquiere por ellas muchos grados de velocidad en sus cambios, cuya repeticion y utilidades refluyen tambien en los progresos de aquellos. La combinacion de estos principios elementales de la felicidad pública, acercará el tiempo en que se vean ocupadas las tierras por tantos propietarios, cuantos ellas admitan. ¿Entonces podrá alguno calcular el grado de poder y fuerza verdadera, que tendrá el Estado?"
"Orgullosos notablemente los propietarios, como independientes en su propiedad, de la que sacan su subsistencia y su fortuna, serán los verdaderos ciudadanos, que no necesiten mendigar su mantenimiento del Estado, ni venderse bajamente, á todo el que pueda darles un empleo, ó proporcionarles una renta; porque sus tierras, su hogar y su pueblo, serán los ídolos del labrador y ganadero: en ellos verá la herencia de sus padres, la tumba de sus mayores, y la cuna de sus hijos. Amarán siempre las leyes y el gobierno, que les conserven objetos tan queridos: el nombre de pátria se los recordará, y al primer riesgo serán sus defensores, tan vacilantes como incorruptibles: en una palabra, formar poblaciones, y fomentar en la agricultura è industria, es formar patria á hombres que no la tienen. Y esto manifiesta bien, si está esencialmente la existencia del Estado al establecimiento, pueblos y promulgaciones de leyes agrarias, que son indispensables para su prosperidad."
El Gefe á cuya perspicacia y conocimientos ya no se ocultarán los que le hayan ministrado los reconocimientos de la jurisdiccion detallada, las bondades de sus terrenos, rios, sierras, puertos, aguadas y montes, y cuanto pueda hacer feliz aquella poblacion que le está encomendada, calculará los ramos de comercio que le puedan ser peculiares, no solo para promoverlos, sino tambien para evitar en las ordenanzas que forme la obstruccion de ellos por ambicion, ú otros fines particulares que no pueden preverse en sus principios. Los artículos de piedra de cal, conchilla, piedra sillar, sal ú otras especies de comercio que puedan hacer exclusivamente la felicidad comun, no deben entenderse inclusos en la propiedad del terreno.
El pueblo debe establecerse en el órden de sus edificios uniformemente, y para ello al que quiera hacer edificio de construccion costosa, se le darà planta y plano de arquitectura civíl moderna, con las dimensiones proporcionadas.
A todo vecino se obligará á que tenga un huerto provisto de hortaliza, y tambien à que anualmente plante un número de árboles frutales, y de utilidad pública para edificios; ademas del que el pueblo haga en comun, una vez al año, en el paraje que se designe.
Como ninguna cosa es mas interesante á la salud pública, que las honestas ocupaciones de las familias para desterrar la ociosidad, en nada debe ponerse mas cuidado, que en darles ocupacion respectiva á sus facultades y sexos, auxiliándolas.