[2] Véase la Representacion de Undiano, en el primer tomo de nuestra Coleccion.
NUEVO PLAN DE FRONTERAS.
Las leyes políticas y económicas son los objetos primarios que hacen florecer los estados. Para ello necesitan de hombres, y estos de medios con que subsistir: su número siempre es relativo á su bienestar, y sus bases son poblacion y las riquezas.
La industria, el comercio y las artes, que contribuyeron en otro tiempo para debilitar la fuerza de los estados, y que hicieron que Alejandro venciese á Ciro, y Scipion á Cartago, han llegado á ser hoy los apoyos mas fuertes de la prosperidad del estado. Desde que las naciones comerciantes y agricultoras han colocado su trono sobre las guerreras, no corrompen á los pueblos las riquezas, por no ser ya el fruto de una conquista, sino el prémio de un continuo trabajo, y de una vida enteramente ocupada: y las riquezas, con las canales que las pasan de una á otra parte, son el primer interes de las mismas naciones.
Si contraemos estos principios á nuestro estado y poblacion, para observar la marcha de estas máximas, nos asombrará nuestra perezosa inaccion y nuestro abandono punible; mucho mas remarcable de un siglo á esta parte, por no haber echado una simple ojeada sobre la conducta de las naciones cultas en este mismo hemisferio. Es verdad que en todos los estados, en todos los pueblos y edades, ha habido declamadores contra tales vicios, pero por degracia han sido los menos, y los mas abandonados, y talvez perseguidos; y mucho mas si las medidas de una sana moral y máximas filantrópicas, estaban en razon inversa de los intereses de unos, de la ambicion de gloria en otros, y de la grosera y estupida ignorancia, especialmente de aquellos que creen estar negado á nuestra era todo lo que no alcanzaron sus mayores.
Es igualmente cierto, que las grandes empresas de ordinario han sido atacadas por la ambicion de inexpertos, y la envidia de codiciosos, destruyendo á los emprendedores por medios capciosos, y esparciendo opiniones erroneas, sin apoyo que las sostengan. Pero, sin embargo de abundar estos agentes comunes, que enervan, paralizan y retardan semejantes obras, es ciertamente de notar, como en el espacio de casi un siglo de controversias, no ha podido desenrollarse la de nuestro adelantamiento de fronteras, instado viva y tenazmente por el Exmo. Cabildo, Gefes y corporaciones todas de esta capital, en que ninguna ha dejado de tomar parte.