—¿Se lo ha dicho á usted su madre?
—¡Dale, bola! Su madre no me ha dicho eso..., sino precisamente lo contrario... La pobre mujer sigue creyendo que su hija se alegraria muy mucho de que el viejo transigiese contigo...—¿Pero si (lo que es un suponer...) te olvidase la muchacha...?
—¡No me olvidará, señor Cura!
—Bien...; pero si D. Elías se empeñase el dia ménos pensado en casarla con otro...
—¡Tampoco puede suceder eso!
—¿Cómo que no?—Figúrate que la solicitara algun ricacho, algun hombre de proporciones...
—No la solicitará nadie.—Todo eso es cuidado mio.
—¡Manuel!
—¡Señor Cura!
—¡Me das miedo!