AL SEÑOR
D. JOSÉ SALVADOR DE SALVADOR
Dedico esta obra.
P. A. de Alarcón.
PREFACIO DEL AUTOR
Pocos españoles, aun contando a los menos sabios y
leídos, desconocerán la historieta vulgar que sirve de
fundamento a la presente obrilla.
Un zafio pastor de cabras, que nunca había salido de
la escondida Cortijada en que nació, fue el primero a 1-5
quien nosotros se la oímos referir.—Era el tal uno de
aquellos rústicos sin ningunas letras, pero naturalmente
ladinos y bufones, que tanto papel hacen en nuestra
literatura nacional con el dictado de pícaros. Siempre
que en la Cortijada había fiesta, con motivo de boda o 1-10
bautizo, o de solemne visita de los amos, tocábale a él
poner los juegos de chasco y pantomima, hacer las
payasadas y recitar los romances y relaciones;—y
precisamente en una ocasión de éstas hace ya casi
toda una vida..., es decir, (hace ya más de treinta y 1-15
cinco años), tuvo a bien deslumbrar y embelesar cierta
noche nuestra inocencia (relativa) con el cuento en
verso de El Corregidor y la Molinera, o sea de El
Molinero y la Corregidora, que hoy ofrecemos nosotros
al público bajo el nombre más trascendental y filosófico 1-20
(pues así lo requiere la gravedad de estos tiempos) de
El Sombrero de tres picos.
Recordamos, por señas, que cuando el pastor nos
dio tan buen rato, las muchachas casaderas allí reunidas
se pusieron muy coloradas, de donde sus madres
dedujeron que la historia era algo verde, por lo cual
pusieron ellas al pastor de oro y azul; pero el pobre
Repela (así se llamaba el pastor) no se mordió la lengua,
y contestó diciendo: que no había por qué escandalizarse 2-5
de aquel modo, pues nada resultaba de su
relación que no supiesen hasta las monjas y hasta las
niñas de cuatro años....