Para cuya admiracion

Otra vez silencio os pido.

En Clorilene, mi esposa,

Tuve un infelice hijo,

En cuyo parto los cielos

Se agotaron de prodigios.

Ántes que á la luz hermosa

Le diese el sepulcro vivo

De un vientre (porque el nacer

Y el morir son parecidos),