Sala en casa de Cipriano. En el fondo una galería por donde se ve el campo.
ESCENA XVIII.
CIPRIANO, EL DEMONIO, MOSCON, CLARIN.
Demonio.
Desde que en tu casa entré,
Te he visto sin alegría:
Profunda melancolía
En tu semblante se ve.
Tu alivio no es bien que estorbes,
Queriéndomelo ocultar,