Y á Cipriano ¿no traté

(Párase al nombrar á Cipriano, y desde allí habla inquieta otra vez.)

Con tal rigor, que de mí

Aborrecido, se fué

Donde dél no se ha sabido?

Mas (¡ay de mí!) ya yo creo

Que esta debe de haber sido

La ocasion con que ha podido

Atreverse mi deseo;

Pues desde que pronuncié