Una imágen, un trasunto

De la muerte, que en distintas

Voces me dijo (¡oh qué susto!):

«Así, Ciprïano, son

Todas las glorias del mundo.»

Decir que en la magia tuya,

Por mí ejecutada, estuvo

El engaño, no es posible;

Porque yo, punto por punto

La obré, sin que errar pudiese