¡Qué dices!
Demonio.
Que yo lo soy.
Ciprian.
¡Con cuánto asombro te escucho!
Demonio.
Para que veas, no sólo
Que esclavo eres, pero cúyo.
Ciprian.
¡Esclavo yo del demonio!
¡Qué dices!
Demonio.
Que yo lo soy.
Ciprian.
¡Con cuánto asombro te escucho!
Demonio.
Para que veas, no sólo
Que esclavo eres, pero cúyo.
Ciprian.
¡Esclavo yo del demonio!