Por merced tan peregrina. (Vase.)

ESCENA XVIII.

EL GOBERNADOR, soldados.

Gobern.

Ya está en mi poder Justina,

Presa y convencida: pues

¿Qué espera mi rabia fiera,

Que ya en ella no ha vengado

Los enojos que me ha dado?

A sangrientas manos muera