Tantas centellas el fuego,

Tantos átomos el dia,

Ni tantas plumas el viento,

Como él perdona pecados.

Ciprian.

Así, Justina, lo creo,

Y por él daré mil vidas.

Pero la puerta han abierto.

ESCENA XXIV.

FABIO, trayendo presos á MOSCON, CLARIN y LIVIA.—CIPRIANO, JUSTINA.