Porque no lo ha de apurar
Todo el hombre.—Mas ¿qué es esto?
(Suena gran ruido de tempestad.)
ESCENA XXVII.
EL GOBERNADOR, gente; luego, FABIO, LELIO y FLORO, todos alborotados; despues, EL DEMONIO.
Livia.
La casa se viene abajo.
Moscon.
¡Qué confusion! ¡qué portento!
Gobern.