(Ya que bajel quise hacerle)

De cuatro espuelas herido,

Que cuatro vientos le mueven.

Rindióse al fin, si hubo peso

Que tanto Atlante oprimiese;

Si bien el de las desdichas

Hasta los brutos lo sienten;

O ya fué, que enternecido

Entre su instinto dijese:

«Triste camina el alarbe