Queda en lastimosa calma,

Viendo que os vais sin favor

De mis manos. ¡Quién pudiera

Socorrerlos! ¡Qué dolor!

Muley.

Aquí estoy viendo el amor

Con que la desdicha fiera

De esos cautivos tratais.

D. Fern.

Duélome de su fortuna,