Harto me han dicho tus ojos,

Nada me diga tu lengua.

No llores, que si es decirme

Que es mi esclavitud eterna,

Eso es lo que más deseo:

Albricias pedir pudieras,

Y en vez de dolor y luto

Vestir galas y hacer fiestas.

¿Cómo está el Rey mi señor?

Porque como salud tenga,