Porque en pensarlo no más
El corazon se me quiebra,
El cabello se me eriza
Y todo el cuerpo me tiembla.
Porque establos y pesebres
No fuera la vez primera
Que hayan hospedado á Dios;
Pero en ser mezquitas, fueran
Un epitafio, un padron
De nuestra inmortal afrenta,