Fieras, montes, todos sepan

Que hoy un príncipe constante,

Entre desdichas y penas,

La fe católica ensalza,

La ley de Dios reverencia;

Pues cuando no hubiera otra

Razon más que tener Ceuta

Una iglesia consagrada

Á la Concepcion eterna

De la que es Reina y Señora