Más que en el tuyo, ¿qué mucho

Que la esclavitud no sientas?

Pero ya que esclavo mio

Te nombras y te confiesas,

Como á esclavo he de tratarte:

Tu hermano y los tuyos vean

Que ya como vil esclavo

Los piés ahora me besas.

D. Enr.

¡Qué desdicha!