Tan humilde y desdichado,
Que es indigno de tu oido,
Enfermo, pobre y tullido,
Piedad pide al que ha pasado;
Porque como le mandaste
Que en la mazmorra durmiese,
Que en los baños trabajase,
Que tus caballos curase
Y nadie á comer le diese,
A tal extremo llegó,