No son para ver enojos.

Fénix.

¡Qué lástima! ¡qué pavor!

D. Fern.

Pues aunque no me mireis

Y ausentaros intenteis,

Señora, es bien que sepais,

Aunque tan bella os juzgais,

Que más que yo no valeis,

Y yo quizá valgo más.