Bajaré la aspereza enmarañada

Deste monte eminente,

Que arruga al sol el ceño de su frente.

Mal, Polonia, recibes

A un extranjero, pues con sangre escribes

Su entrada en tus arenas,

Y apénas llega, cuando llega á penas.

Bien mi suerte lo dice;

¿Mas dónde halló piedad un infelice?

Clarin.