Qué caduco desvarío!
Si bien, no siendo rey mio,
Ni me asombra, ni me admira.
Darle pensé muerte; cuando
Segismundo pretendió
Dármela á mí, y él llegó,
Su peligro atropellando,
A hacer en defensa mia
Muestras de su voluntad,
Que fueron temeridad,
Qué caduco desvarío!
Si bien, no siendo rey mio,
Ni me asombra, ni me admira.
Darle pensé muerte; cuando
Segismundo pretendió
Dármela á mí, y él llegó,
Su peligro atropellando,
A hacer en defensa mia
Muestras de su voluntad,
Que fueron temeridad,