Consolarme con las propias:
Juez que ha sido delincuente,
¡Qué fácilmente perdona!
Escarmentando en sí misma,
Y por negar á la ociosa
Libertad, al tiempo fácil,
El remedio de su honra,
No le tuvo en mis desdichas;
Por mejor consejo toma
Que le siga, y que le obligue,