Me dijo: «Parte á Polonia,

Y procura que te vean

Ese acero que te adorna,

Los más nobles; que en alguno

Podrá ser que hallen piadosa

Acogida tus fortunas,

Y consuelo tus congojas.»

Llegué á Polonia, en efecto:

Pasemos, pues que no importa

El decirlo, y ya se sabe,